Una plataforma de cultura contemporánea

Hace unas semanas al abrir mi correo como parte de mi ritual matutino, leí con cierta sorpresa el asunto que anunciaba el contenido de un mail recién llegado: “Cumplir años, poema spam”. De no conocer el remitente quizá le hubiera mandado directo a la papelera, un poco por superstición, un poco por aburrimiento ante la proliferación de cadenas invasivas y carentes de ingenio que saturan los correos. Había una razón poderosa para conservarlo y asomarse: su remitente, el poeta Inti García Santamaría (México D.F., 1983) quien desde hace años está muy presente en el, vamos a darle la nomenclatura típica, panorama de la poesía contemporánea mexicana.
Abrí el archivo, el PDF del nuevo libro de Inti. Familiarizada con su escritura y con las prácticas, hasta ahora poco usuales de distribución en materia de poesía y que han sido experimentadas de manera particular por este escritor, me acomodé gustosa en mi silla para leer este nuevo experimento textual: un solo poema elaborado con frases cortas, cada una dispuesta con cuidado en una página y que asocia una serie de definiciones, a ratos comunes y en otros casos poco usuales, a la idea de cumplir años. La astucia radicaba en el hilado fino, es decir, en la visión de conjunto, en la “curaduría” –por usar un término de las artes visuales, cuya precisión enmarca la esencia al trabajo detrás del ensamblado de este poema spam. Para su escritura Inti, eso me lo explicó después, googleó la frase “cumplir años” y de los miles de resultados arrojados armó este poema-libro, el cual editó, como suele hacerlo, él mismo; quiero decir que diseñó, imprimió y encuadernó algunos ejemplares. A varios amigos nos lo mandó por mail.
Pero vuelvo al poema, en conjunto las frases leídas una tras otra alcanzan un tono irónico y al mismo tiempo un sentimiento de pérdida que, tomo el riesgo, pienso es característico de la generación nacida en los ochenta y que por extensión nos hacemos algunos seteneteros: ¿Qué creer y cómo? ¿Cuáles son los canales propicios para generar novedad? ¿Cuál es la posibilidad de la poesía ante la tarea de generar públicos o peor aún, “atenderlos”? ¿Es la escritura de poesía una especie de vieja práctica cuya repercusión es casi nula en una oleada de individuos más preocupados por la música que por la lectura y por qué hacerla?
Como quiera que sea este poema responde y se interconecta con varias expresiones que me interesa resaltar. Por un lado con la trayectoria del autor; Inti García es un poeta que ha sabido aprovechar la plataforma ciberespacial para difundir la poesía, basta ver su blog NuevaProvenza, una fresca y deliciosa antología de poesía de todas las épocas y las tradiciones que es en sí una radiografía de la sensibilidad de su autor, y uso la palabra sensibilidad con todo el riesgo de ser tachada de anticuada, lo hago preguntándome qué quiere decir o a qué suena este término en este momento histórico-social.
Inti García ha sabido aprovechar no sólo la inmediatez y la velocidad implícita a los medios contemporáneos de comunicación sino también ha sabido darle un refresh a algunas viejas ideas de la distribución de la poesía, en la que se tiene demasiado respeto por el circuito clásico: un libro lo imprime un editor y éste lo lleva a la librería. Dicho proceso implica varios problemas: el librero pide un 40 por ciento de la ganancia del libro, lo cual obliga previamente al editor a aumentar el precio de venta al público, pero además se trata de un asunto de mayor envergadura; como sabemos todos los que estamos en el medio impreso y en el medio literario, la sobresaturada empresa editorial genera una cantidad enorme de libros que se desparraman en las mesas de novedades. El lugar que ocupa la literatura de calidad o la poesía –de un aparente público más difícil– en esas mesas de novedades es prácticamente inexistente, o su lugar en ese lugar de visibilidad es pronto remplazado por algún libro mucho más comercial.
Había que darle la vuelta al circuito y entre una comunidad interesante de personas que buscan nuevas formas está Inti. Paradójicamente, en medio de la discusión del lugar que tendrá a futuro el libro impreso ante la aparición del libro electrónico, además de los tiempos rudos para la circulación y venta de la poesía, aparece una oleada de editores preocupados por hacer libros artesanales: producciones pequeñas, realizadas en buenos materiales, con diseños bien pensados y formatos más experimentales. Parte de este aire fresco que siempre inflamará las esperanzas, si no de volver millonarios a sus editores y escritores, al menos de tener una alternativa creativa y artística que nos sorprenda y, con el riesgo de sonar muy cursi: dignifique.
Los mitos alrededor de la autoedición deben replantearse. El problema principal de esto, como bien apunta Inti, es caer en la falta de autocrítica; todo libro que responde a la autoedición corre el riesgo de ser un producto irregular o escandalosamente autocomplaciente. Ese sería un importante tema a discutir que quedaría pendiente; pero lo que me interesa resaltar en este momento es como a la serena poesía, a la respetable señora bienarmada le está llegando también la contemporaneidad no sólo en el discurso literario (otra discusión que daría para muchas más columnas), sino en las vías de distribución a través de modelos como la descarga, tan común en la música, y también en el proceso de su ensamblaje. Esto no es ni bueno ni malo, sino que es un rasgo de actualidad que da otra dimensión, ofrece otro asidero y permite también conciliar la convivencia entre los libros impresos y sus versiones electrónicas. Nuevas preguntas surgen ahora, y en el mar de las posibles respuestas destaco algo que me comentó Inti en la conversación previa que sostuvimos para armar esta columna: “confío en que como decía el poeta peruano Emilio Adolfo Westphalen, la poesía siempre llega a quien debe llegar así sea por los canales mas extraños”. Finalmente de esto es de lo que se trata la escritura de poesía: de saturar nuestras bandejas de entrada y abrir otros canales de percepción a la lectura del mundo.
Cumplir años (poema spam) puede descargarse en
http://nuevaprovenza.blogspot.com/2011/05/cumplir-anos-poema-spam.html
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